¿Van los jóvenes al teatro? ¿Tenemos que hacer obras “para jóvenes”? ¿Cómo hacemos para que “los jóvenes se sientan interpelados”? “Los jóvenes” son una preocupación para los equipamientos culturales. Pero ¿hasta qué edad somos “jóvenes”? ¿Y a partir de cuándo? ¿Qué ocurre cuando se deja de ir a ver espectáculos familiares? ¿Se da el salto al mundo del “teatro para adultos”? ¿Existe un “teatro para jóvenes”? ¿Debería existir? La adolescencia es una etapa de cambios, de muchos cambios. En un momento de dejar atrás tantas cosas y recibir otras tantas, ¿dónde queda el teatro? La Sala Fènix intenta dar respuesta.

El Teen Friday es una iniciativa para que jóvenes de entre 14 y 18 años descubran el teatro a través de actividades como talleres, ensayos abiertos y funciones. El proyecto, iniciado hace ya diez años, ofrece un espacio para adolescentes que acudan individualmente o en grupo y que puedan disfrutar de propuestas vinculadas a la programación general de la sala. Isabella Pintani, cofundadora de la sala, explica que se trata de una apuesta por dejar de lado la programación “para adolescentes”: “Nosotros creemos que los jóvenes de estas edades pueden ver y disfrutar de la programación para adultos. Son suficientemente críticos y maduros para ello. No nos gusta la idea de crear espectáculos especialmente para ellos; creemos que hay muchos prejuicios por parte de los programadores”.
La idea surgió como un proyecto de accesibilidad y desarrollo de públicos: tras unos años de actividad, observaron que los espectáculos familiares funcionaban muy bien, pero que esos niños desaparecían a los 8 años y se producía un salto generacional hasta los 30. Entonces, ¿dónde quedaban los adolescentes y jóvenes? “El Teen Friday surge de la necesidad de no perder la continuidad, de la voluntad de que los jóvenes no pierdan el hábito de ir al teatro”, comenta Pintani: “En muchos casos, su contacto con el mundo escénico se limita a los espectáculos pedagógicos que ven con los institutos, pero nosotros hemos querido crear un espacio en el que puedan ver que el teatro puede ir más allá e interpelarlos directamente para ayudarles a construir una mirada crítica sobre el mundo”.
“Los jóvenes pueden ver y disfrutar de la programación para adultos. Son suficientemente críticos y maduros”
Sin perder la vinculación con los espectáculos programados, se organizan una quincena de actividades entre octubre y abril, centradas en abrir el diálogo entre adolescentes y compañías. Los ensayos abiertos y los coloquios posfunción son el pilar principal del Teen Friday, donde se invita a generar conversaciones bidireccionales entre público y artistas. Para hacerlo posible, la iniciativa cuenta con el apoyo del ICEC y del Ayuntamiento de Barcelona, así como de entidades del barrio del Raval.
Durante su programación, la Sala Fènix ofrece, en el marco del Teen Friday, la posibilidad de que el público joven asista a ensayos abiertos, talleres artísticos o funciones especiales gratuitas para jóvenes de 14 a 18 años. La temporada se completa con [AGON]IA (del 8 de abril al 3 de mayo), Polles, polles, polles, de Ramon Catà y Figuls (del 6 al 24 de mayo), el Cicle Extraordinari 2026 (del 29 de mayo al 28 de junio), Luchadoras (5 y 6 de junio), La taberna de los perros (del 1 al 12 de julio) y El bufón del Rey Lear (del 15 de julio al 2 de agosto).
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