Tallar-se un peu amb una motoserra “nace de la voluntad de hablar de la culpa”, explica Bàrbara Mestanza, directora, dramaturga y protagonista de la obra. Una culpa, señala, “que sostenemos estructuralmente”. Por eso quería abordar la cultura de la cancelación desde una nueva perspectiva: “No quería centrarme ni en la víctima ni en el agresor, sino en todo lo demás, en aquellas que estamos constantemente acompañando este tipo de situaciones”. La obra pone de manifiesto hasta qué punto puede resultar “cansado y tedioso vivir en un momento de revolución social”.

Tras el éxito de su propuesta de autoficción Sucia, Mestanza opta ahora por un thriller. Dos periodistas, interpretadas por ella misma y por Rosa Boladeras, publican unos artículos que destapan años de abusos sexuales y desencadenan una cancelación masiva de directores y políticos del sector. Este estallido activa el movimiento Me Too que el país necesitaba, hasta que una noticia lo pone todo patas arriba: Ricard Roig, uno de los agresores, ha intentado suicidarse. Su hija, interpretada por Júlia Molins, pondrá en duda esa justicia que tanto les había costado conseguir. A pesar del cambio de registro, “la ironía y el cinismo creo que me acompañarán toda la vida”, afirma Mestanza.
Amputar lo que incomoda
La dramaturga encuentra la inspiración del título en un documental en el que un hombre, pocos segundos después de una mordedura de serpiente, decide amputarse el pie con una motosierra. “Creo que eso es lo que hacemos nosotros a nivel social: todo lo que molesta, lo que no entendemos, lo amputamos rápidamente”, explica. A partir de esta metáfora, cuestiona la existencia de la llamada cultura de la cancelación: “He visto a agresores poderosos seguir trabajando con normalidad”. “En cambio, muchas compañeras sí han sido canceladas por su contenido político”, denuncia.

En este contexto, no le interesa centrarse “en ningún agresor en concreto”, sino mostrar “las pocas herramientas que tenemos como sociedad para gestionar estas situaciones”. Mestanza considera que el siguiente paso del feminismo debería pasar por una revisión interna y por la capacidad de “pedirnos perdón entre nosotras”, reconociendo que a menudo “también somos agentes de una estructura patriarcal que reproducimos sin darnos cuenta”.
Remover a través de la diversión
Con Tallar-se un peu amb una motoserra, Mestanza quiere remover, pero también divertir: “Me gustaría añadirle un punto de pura diversión”. “Al mismo tiempo, me encantaría que salieran con ganas de ir a tomar una copa y debatir desde esa risa y ese humor que tiene la obra”, concluye.
Más información, imágenes y entradas:
