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Una hora en la vida de Stefan Zweig: Zweig y un misterio innecesario

Una hora en la vida de Stefan Zweig
24/12/2015

Stephan Zweig fue un escritor austríaco muy popular durante los años 20 y 30 del siglo pasado, pero a pesar de haber tenido una vida llena de éxitos literarios su final fue muy triste. El año 1942, ya exiliado en Petrópolis (Brasil) decidió suicidarse junto con su pareja, desesperados por el futuro de Europa y temerosos de que el nazismo se acabara extendiendo por todo el mundo. La obra que ahora nos ocupa se centra en este último tramo de su vida, concretamente en la tarde en que los dos tomaron la decisión final. Lo hace, sin embargo, con el añadido de un tercer personaje, un pequeño misterio y unas circunstancias que más que aclarar acaban aportando nuevos interrogantes. Es evidente que la visita inesperada es más metafórica que real, y que en el fondo se nos habla de diferentes formas de afrontar el mundo, la creación y la vida en general.

El autor canario Antonio Tabares demuestra ser un buen conocedor de la obra y la vida de Zweig. Capta bien el ambiente opresivo de aquella tarde y de aquella trágica circunstancia, pero se enreda un poco demasiado en una subtrama que quiere provocar más interés y misterio de los que realmente acaba aportando. Sergi Belbel, que ya había dirigido otra obra del autor (La punta del iceberg), tampoco sabe impulsar la trama ni encontrar el ritmo adecuado. Todo queda como ralentizado y algunas actuaciones son más ensimismadas que dramáticas. Seguramente los amantes del escritor y del teatro pseudoliterario encontrarán varios y variados alicientes, pero muchos espectadores acabarán encontrándole, por desgracia, más amodorramiento que otra cosa.

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