Los Macbeth eran de Mallorca

Toni Gomila: Rostoll Cremat

Toni Gomila: Rostoll Cremat
27/07/2019

Toni Gomila ya nos diseccionó la sociedad mallorquina en aquel Acorar que todavía hoy muchos recordamos. Ahora va un paso más allá, o bien da un paso al lado y se mira a su pueblo y a sus habitantes desde otra perspectiva. Si antes hablaba del alma de los mallorquines, de sus miedos y sus anhelos, ahora nos habla de su ambición y de todo lo que ha provocado el fenómeno del turismo en ses illes. A través de la fábula de Joanet de sa gerra, y siguiendo los pasos de una familia que se asemeja bastante a la del Macbeth shakespiriano, Gomila nos adentra en las contradicciones y las trampas que ha tenido que sortear la sociedad mallorquina. Quizás los diferentes caminos para conseguirlo dan un discurso un poco disperso, pero cuando el actor se sienta y nos habla de cómo era su niñez o de cómo criaban a las gallinas en su casa no tenemos otro remedio que rendirnos a su prosa. Y es que Gomila tiene el pulso tomado al arte de explicar historias y fábulas al público; la conexión es inmediata.

El problema de Rostoll cremat, sin embargo, es que no es un monólogo de Gomila sino una obra con cinco actores, con muchos diálogos, algunos soliloquios aislados y una larguísima y repetitiva disertación final que nos acerca casi a las dos horas de espectáculo. Una duración excesiva para una historia que adivinamos desde el comienzo. Es interesante el debate que se provoca y también la defensa de las diferentes posturas, pero repito que con mucho menos el discurso todavía sería más contundente… Eso sí. no se puede negar que la estética de la pieza es realmente bella y poética, seguramente deudora del buen gusto de Oriol Broggi, encargado de dirigir el montaje.

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