Represión y deseo en alta mar

Se fue en un barco

Se fue en un barco
04/04/2014

A pesar de que no es tan recurrente como en cine, el tema de la guerra civil comporta una carga dramática que, sobre el escenario, puede funcionar muy bien cómo hemos visto recientemente en Ojos verdes de Marc Vilavella o en textos ya clásicos cómo ¡Ay, Carmela! Lo más interesante de Se fue en un barco es, precisamente, que parte de una ambientación clásica de drama de posguerra para acabar mezclándolo con el terror, el thriller de espionaje y la comedia costumbrista.

Ambientada a los años 40, narra la historia de cinco pasajeros que huyen de España en un barco rumbo en Argentina. Cada uno de ellos carga el recuerdo del dolor y la represión, pero también algún secreto que les pasará factura. Joan Vázquez, autor y director, ha apostado por una puesta en escena conservadora pero bastante eficaz, mientras que, por otro lado, ha conseguido que todos los actores, un grupo muy heterogéneo, remen en una misma dirección. Entre ellos destaca el trabajo de Vanessa Segura, interpretando un personaje ambiguo y complejo con una naturalidad agobiante; y también la pareja formada por Oriol Casals y Eric Balbas que es increíblemente tierna. La trama engancha, tiene interés, emoción y algunas sorpresas jugosas pero, en pequeños momentos, subraya de forma demasiado evidente detalles que el espectador ya intuye sin necesidad de que se insista sobre ellos. Contrariamente, el final parece que se precipita un poco y, por este motivo, no acaba de ser del todo satisfactorio. Aún así, el espectáculo es valiente, original, tiene mucho empuje y, en general, una gran factura. En algunos momentos, incluso, consigue recordar el teatro del mejor Sinisterra; por lo cual, merece todos mis respetos.

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