El desdoblamiento de la víctima

Pruna

Pruna
23/03/2024 - Escenari Joan Brossa

Cómo quien no quiere la cosa, Queralt Riera lleva años aportando textos importantes y de gran profundidad a la nueva dramaturgia catalana: Miseria, L’amor (no es per a mi, va dir Medea), Dona, etc. Ahora se recupera Pruna, un texto ganador del Premio Adrià Gual de Teatro 2019 y un montaje que ya sorprendió y emocionó al público hace unos tres años. Un montaje en el que se habla de abusos en la infancia, de violencia soterrada, de culpa, de vergüenza… Un tema delicado, tratado también con cuidado y delicadeza, pero sin esconder ni escatimar nada.

Pruna parte de un personaje desdoblado: una niña y una mujer que en realidad son la misma persona. Un personaje en el que se pueden ver las cicatrices y las consecuencias de unos hechos que nunca tendrían que haber sucedido. Y si se pueden ver con tanta claridad es gracias a las brillantes interpretaciones de Laura Calvet i Annabel Castan, dos actrices que se dejan la piel y parte del alma en un espectáculo creado en todo momento desde las entrañas.

Otro gran acierto de Pruna es la delicadeza en que se muestra, o mejor se insinúa, todo lo que rodea la infancia de la protagonista. Desde el escenario desnudo, que poco a poco se llenará de muñecos de peluche, hasta el gran títere que simboliza al abusador y que está inspirado en dibujos de niños y niñas. Quizás a momentos el artefacto acaba estorbando un poco, o bien no tiene tanta movilidad como haría falta, pero su valor simbólico es tan alto que queda totalmente disculpado. Lo mismo pasa con los datos estadísticos que se dan en medio de la obra, que descolocan y cortan la acción… pero que también sirven para contextualizar y dar un toque de atención al espectador o espectadora.

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