A pesar de que debutó como dramaturga el 2015, Eu Manzanares empieza a hacerse un nombre a partir de Lo nuestro, una comedia costumbrista de premisa original que tuvo varias reposiciones… todas con bastante éxito. Posteriormente escribió Dopaland, otra comedia bastante exitosa estrenada en la Sala Fénix, y justamente este Grec la podremos ver en La Villarroel con la esperada Primera Llei de Newton. Ahora, sin embargo, la tenemos en la Flyhard con una pieza menor que quiere plantear los límites de la amistad a partir de los matrimonios por conveniencia.
La obra empieza con una chica vestida de novia, una fiesta post nupcial y un novio desubicado que no quiere seguir jugando a un juego aparentemente falso. Pronto sabremos que todo es una especie de pantomima para contentar a alguien muy concreto, a pesar de que a la vez se basa en una verdad que curiosamente nació con otra falsedad. Aquí la obra hace varios flashbacks y nos acerca a la relación verdadera de Sandra y Mateo, dos amigos que se dedican al teatro y que por una cuestión de papeles y de precariedad laboral se ven inmersos en un pacto que determinará su relación.
El principal problema de esta comedia, en mi opinión, es que no acaba de jugar todas las cartas de la relación entre estos dos amigos, interpretados con corrección por Laura Riera i Nicolás Fuente González. No sabemos si detrás había amor verdadero o no, si había celos profesionales, si solo estamos ante una necesidad de compañía… Quizás son todas las cosas a la vez, pero la obra no nos lo acaba de aclarar del todo, quizás por este afán de ir adelante y atrás sin demasiado sentido en algunos casos. Además, tampoco se acaba de entrar en todos los conflictos -hay muchos, sin duda- que pueden provocar este tipo de uniones… Lo hemos visto otras veces y creemos que Per amor (un pacte d’honor) no aporta muchas novedades al respecto
