La humanidad es ternura y destrucción

Peeping Tom: Chroniques

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Peeping Tom: Chroniques → TNC - Teatre Nacional de Catalunya
10/06/2026 - TNC – Teatre Nacional de Catalunya

Peeping Tom es una compañía belga fundada en 2000 por Gabriela Carrizo y Franck Chartier. El nombre de la compañía proviene de la expresión en inglés que significa “badoc, chismoso, miron, voyeur”, y esto nos remite a lo que está escondido y que hay que sacar a la luz. La compañía ha actuado por todo el mundo y ha sido multi galardonada.

Este Chroniques que ahora presentan es una obra que impresiona por su grandiosidad y, al mismo tiempo, por su minuciosidad. Su teatro-baile es de un expresionismo extremo.

En cuanto al espacio, nos encontramos con un escenario oscuro, tétrico, con un espacio sonoro y una inquietante iluminación que nos transporta a emociones tan viscerales como el miedo o la incertidumbre. Todo es movimiento danzado, contorsiones con una perfección calculada, milimétrica y movimientos casi imposibles. Cinco actores-bailarines-gimnastas Simon Bus, Park Seungwoo, Charlie Skuy, Boston Gallacher y Balder Hansen están situados en un lugar sin nombre. A través de detalles de escenografía o vestuario descubrimos que realizan un viaje a través del tiempo en escenas separadas. En el programa de mano, Gabriela Carrizo nos habla de inmortalidad. Seguramente no se refiere a la inmortalidad individual sino de la supervivencia de la humanidad, ya que ésta, a pesar de todos los intentos de destrucción y aniquilación del género humano, sigue existiendo pese a la crueldad, a menudo gratuita, a la que se ve sometida.

El tamaño del teatro y el ambiente oscuro del escenario impide observar algunos detalles que quizás son importantes para entender el contenido. La pieza está muy centrada en la forma, en la ambientación, en el clima que crea. Hay hallazgos formales tan espectaculares escenográficamente que parecen haber relegado a un segundo plano los aspectos dramatúrgicos. No existe un hilo narrativo que conecte escenas ni personajes. En alguna escena aparecen desastres naturales muy bien conseguidos, en otros una violencia repetitiva, gratuita y destructiva que incomoda por su crueldad, pero a la vez hay momentos de gran ternura, como un reflejo de la propia humanidad.

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