publicidad

Un festival de voces y música barroca

Orlando

Orlando
25/03/2026 - Gran Teatre del Liceu

Orlando de Georg Friedrich Händel se estrenó el 27 de enero de 1733 en el King’s Theatre del Haymarket de Londres. Sólo 6 años antes (1727) Vivaldi estrenaba Orlando Furioso en el Teatro de San Angelo en Venezia donde el maestro impartía didáctica de la música en el Ospedale de la Pietà.

Orlando se inspira en algunos pasajes del inmenso canto épico Orlando furioso, editado en 1532 por Ludovico Ariosto (1474-1533) en el que se basa también la de Vivaldi.

Ninguna de las dos forman parte de los repertorios habituales de temporada de los grandes teatros españoles pero sí que se representan en producciones barrocas o versiones concierto como la que hemos tenido la oportunidad y privilegio de ver este año en el Gran Teatre de Liceu en una programación de un solo día. Eran óperas muy largas porque el público del siglo XVIII dedicaba todo el día a la ópera y deben reducirse los materiales conservados para hacerlas más asequibles. Según Roger Alier, «a diferencia de las óperas de Vivaldi, las de Händel soportan bien los recortes y las adaptaciones«.

Orlando, un caballero medieval al servicio de Carlomagno es Aude Extrémo, una mezzosoprano con una fuerza extraordinaria, cuyo personaje Händel había dedicado al famoso contratenor Senesino. Orlando está locamente enamorado de Angelica, interpretada por Anna Maria Labin, soprano de coloratura que arrancó más de un “brava” entre el público entusiasmado. Angélica está enamorada de Medoro, Yuriy Mynenko un contratenor que defiende su difícil papel con extraordinaria brillantez. Angelica oculta su relación con Medoro pero cuando Orlando lo descubre, los celos extremos culminan en una escena de locura en forma de razón descontrolada (mad scenes). El mago Zoroastro (magnífico bajo Edward Jowle) restablece el orden, Orlando recupera la cordura y renuncia a su amor por Angélica. Hay otra soprano, Dorinda (Alina Wunderlin) enamorada de Medoro y que acaba de complicar su juego amoroso. “Amare è un grande embrollo” o “l’amore è così que canta Dorinda con una voz finísima y emotiva cuando ya está dispuesta a renunciar al amor de Medoro. Se mezclan personajes mitológicos, mágicos, sueños y delirios. Hay pasajes de la mitología griega que Händel utilizaba a menudo como la que tendremos la oportunidad de ver en junio próximo, Aci, Galatea e Polifemo también en versión concierto y dirigida por René Jacobs.

La música interpretada por Les Musiciens du Louvre con instrumentos barrocos y dirigidos por Marc Minkowski ha sido un gozo extremo. Hay momentos memorables como el acompañamiento al sueño de Morfeo de Orlando por parte de la concertino y una viola de amor, el dúo entre Angelica y Medoro con pequeñas frases y bajo continuo del clave. En algunos momentos el bajo continuo lo realizan los contrabajos o la tiorba. El aria Verdi Piante de Angelica y los dos oboes barrocos ha provocado un silencio impresionante. El diálogo constante entre las voces y los instrumentos así como las especiales arias da capo son una característica de las óperas barrocas que las hace únicas.

Las versiones en concierto pueden tener todos los elementos escenográficos necesarios para realizar la ópera comprensible con la ventaja que tenemos los músicos, el director y los solistas en el escenario interpretando también con el cuerpo sus sentimientos. En este Orlando existe un figurante que va acompañando a los solistas con pequeños gestos o pequeñas danzas, vestido de cupido o dando pequeños obsequios mientras cantan y que participa en el sexteto final aportando una solemnidad impresionante.

Marc Minkowski ha dado las gracias porque tanto para los músicos como para los cantantes solistas era la primera vez que lo interpretaban. Creo que sabía que para muchos de nosotros también lo era. Y estoy segura de que iremos donde sea para volver a verla.

← Volver a Orlando

¿Ya estás registrado?
Entrar con email
¿Todavía no te has registrado? Crear una cuenta gratis