No miris

La necesidad de una catarsis después de un conflicto colectivo

Roser Garcia Guasch
Una opinión de Roser Garcia Guasch
13/07/2026 · CCCB

Con todas las entradas agotadas en el CCCB dentro de la programación del Grec y sólo por dos días, No miris es una obra de “Cultura y conflicto”, equipo multidisciplinar que investiga y lleva a las artes escénicas conflictos reales desde la comprensión de los hechos hasta nuevos planteamientos de las situaciones. Este equipo presentó en 2020 Aún hay alguien en el bosque, sobre la guerra de los Balcanes con entrevistas a mujeres que vivieron abusos sexuales durante este conflicto.

No miris está basada en el libro de Verónica Estay Stange La resaca de la memoria (Chile, 2023). Es un relato autobiográfico y un ensayo sobre “la post memoria”, término que desarrolló ella misma para referirse al olvido y el silencio que provoca un trauma colectivo y la necesidad de recordar y entender para las siguientes generaciones. Erol Ileri, del equipo de Cultura y Conflicto presenta la obra y es el hilo conductor.

La autora del libro es la hija de una pareja de militantes del partido comunista chileno que son delatados por alguien, encarcelados, torturados, liberados al día siguiente y exiliados en México donde nació ella.

Tiene todos los ingredientes para un thriller político, una historia familiar, un pasado cargado de silencios y una nueva generación con necesidad de llenarlos de palabras y verdades que habían sido escondidas. Las siguientes generaciones necesitan saber para reconciliarse con su pasado, para hacer una catarsis y entender también cómo puede ser delator o torturador alguien muy cercano. La línea entre víctimas y verdugos a veces es tan fina que cuesta entender. Primo Levi en su libro de Si esto es un hombre describió la idea de Zona gris: El sistema represor logra la destrucción moral de los prisioneros haciendo que participen en la represión de sus mismos compañeros de barracón. La autora es miembro de «La asociación de familiares de genocidas por la memoria, la verdad y la justicia». En España nos hemos quedado en la etapa del silencio. Queda mucho por hacer.

La obra está perfectamente estructurada y existe un estudiado equilibrio entre la presentación de las víctimas, del victimario, de los familiares de verdugos, de la investigación periodística, de las fuentes de información y de la selección de las escenas teatralizables. Los acotores y actrices hacen la obra aún más emotiva por su excelente interpretación de varios personajes que aparecen en la historia. Pep Cruz, Marta Marco, Gemma Martínez y Erol Ileri realizan un trabajo impecable.

Por suerte la volverán a programar y girarán. No os la perdáis

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