Después de la censura ejercida por una regidora real ahora hace pocos días en Collado Villalba, esta obra –estrenada en el 2024- acontece más oportuna y relevante que nunca. ¿Cuáles son los límites del humor? ¿Qué es censura y qué no lo es? ¿Se puede bromear de todo, o hay temas tabú? ¿El mal gusto puede tener el mismo significado para todo el mundo? Todos podríamos tener una respuesta preparada al respecto, pero cuando entran en juego intereses políticos, partidistas y personales la cosa se vuelve mucho más compleja.
Ni en broma es una comedia ingeniosa y pretendidamente incómoda que pone en el mismo escenario a una política que quiere llegar a ser alcaldesa y a un monologuista que admira a Lenny Bruce, el cómico estadounidense que en los años sesenta sufrió una fuerte represión y censura por sus comentarios sin tapujos. La relación entre los dos personajes ya es la base para cualquier comedia, pero también invita a la reflexión sobre muchos aspectos: cuál es la función del cómico y cuál la del político. En la obra esto se irá cambiando varias veces para hacer más atractiva una trama que también mezcla aspectos personales de los dos protagonistas.
Jordi Díaz (El mètode Gronholm, Els homes són de Mart i les dones de Venus) y Nesa Vidaurrázaga (Els malvats, Polònia) aciertan de lleno con sus personajes. Los dos intérpretes saben muy bien como defender la parte más dialogada y personal, pero se sienten muy seguros en todos los pequeños monólogos –al estilo de stand up– que rellenan todo el texto de Xavi Morató. En definitiva, una comedia ingeniosa y malintencionada que os hará pasar un buen rato pero que también os hará mantener una buena conversación a la salida del teatro.
