Tres soledades

M’hauríeu de pagar

M’hauríeu de pagar
10/07/2021

He aquí tres monólogos, tres pequeñas y delicadas piezas que se alían bajo el tema de la soledad. Un tema muy amplio -quizás demasiado en esta época- que nos afecta a todos, en mayor o menor medida. Un tema que sirve al autor y director Jordi Prat i Coll para hablar de pensamientos privados, de intimidades que a menudo censuramos y de revelaciones que acaban resultando decisivas, por pequeñas que puedan parecer. Lo más curioso del caso es que los tres parlamentos, a pesar de su carácter estrictamente personal, se hacen ante tres audiencias públicas: los asistentes a una visita guiada, los participantes de un congreso que quieren probar experiencias nuevas y el público asistente a un concierto de piano. Los personajes se abren y se desnudan -alguno literalmente- ante su pequeño grupo de espectadores, un grupo con el que tienen un vínculo comercial o personal.

La dramaturgia -sobre todo en los dos primeros monólogos- es avasalladora y compulsiva. Un avalancha de pensamientos que salen todos de golpe y que reclaman al actor un trabajo minucioso y muy fino. En este sentido, los tres intérpretes hacen un generoso despliegue de recursos, a pesar de que quizás es Àurea Márquez la que se enfrenta al personaje más variable, nervioso y bipolar de los tres. En el caso de Francesc Cuéllar, a quien últimamente vemos crecer artísticamente a cada nuevo proyecto, creo que consigue dar muchos matices a pesar de la rigidez impuesta desde dirección. Y en el caso de Albert Pérez podemos decir que es el que marca el punto y aparte, con un monólogo que quizás podría haber estado en otra obra pero que aquí sirve para cerrar y condensar toda la avalancha de sentimientos y sensaciones que, como espectadores, nos han llegado durante casi dos horas.

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