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Espléndido repaso de vida

Memorias de Adriano

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Memorias de Adriano → Teatre Romea
03/04/2026 - Teatre Romea

Con un poco de suerte, todas las personas tienen una vida larga y llena de historias y momentos para recordar. Pero en el momento de decidir hacer un repaso, o indicar cuáles han sido los puntos de inflexión que los han marcado, cada persona escoge unos momentos u otros, según el balance final. Y es que cuando todo acaba es cuando realmente se tiene en cuenta qué era lo más importante.

Beatriz Jaén ha cogido la adaptación de Brenda Escobedo del clásico de Marguerite Yourcenar y lo ha trasladado al siglo XXI. En un escenario que imita una entrevista televisada a un mandatario que hace memoria de su vida y carrera, nos encontramos un texto que aún siendo de 1951 cuenta con un lenguaje ágil y accesible para cualquier persona. De una manera bella y elegante, se va navegando por la vida del emperador Adriano, de los momentos que él destaca como los que le han llevado al final del camino.

El montaje en un primer momento choca con el texto, quizás porqué no se espera este traslado de dramaturgia al presente, pero al final solo es un elemento más que forma parte de la narrativa. Aquello que realmente importa es la historia, las palabras y cómo Lluís Homa las recita con una destreza extraordinaria. Es un relato precioso y muy conmovedor, que aunque revisa los momentos de su carrera política como episodios clave de su vida, es en las relaciones, las pérdidas y el amor donde aboca más emoción e importancia.

La escenografía es magnífica y, a pesar que a veces el montaje chirría un poco con la historia, tiene momentos especiales como las coreografías que ejecuta de manera brillante Álvar Nahuel para expresar la pasión y el amor de Adriano y su joven amante.

La verdad es que Homar es la verdadera atracción de esta producción, durante casi dos horas se mete en la piel de Adriano y el público siente cómo va reviviendo cada momento con alegría, nostalgia y también dolor. Es especialmente conmovedor cómo expresa y muestra el dolor por la pérdida del amor, cómo la culpabilidad y los remordimientos aún le persiguen años después. Esta vulnerabilidad se puede ver en la mirada y la manera cómo lo explica, en el tono de su voz y cómo mira a los ojos a la espectadora para compartir la pena.

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