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Maleïda Tardor: reflexión y divertimento

Maleïda Tardor
15/01/2019

La muerte no existe en contraposición a la vida, sino como parte de ella”. Lo dice Haruki Murakami en Tokio Blues y nos lo recuerda la Compañía La Sub Terránea en esta obra sobre la vida y la muerte en la que una y otra se va intercalando constituyendo un cuerpo único.

El lenguaje es dinámico, ágil, irónico, crudo y sarcástico. Puede hacer pasar de la lágrima a la risa en una misma frase. No da tiempo a asimilar tantas ideas. Me hubiese gustado tener el texto en la mano como el que sigue una partitura. Es un verdadero canto coral a la vida y también a la muerte.

El teatro debe explicar historias pero también sirve para transmitir sentimientos, ideas que permiten reflexionar. En este texto tanto aparece el vacío, el sentido a la vida, la creencia en el más allá como pequeños guiños a situaciones políticas no demasiado lejanas o actuales.

Las tres actrices representan su papel de manera magnífica, las tres juntas, intercambiando roles, dialogando, cantando o bailando. Forman un yo indisoluble con todos sus miedos y angustias que el más allá provoca.

La escenografía es sencilla i adecuada. Las cepas, la uva, el vino negro, las hojas caídas, el color rojo… todo recuerda el otoño y utilizan todos estos elementos escenográficos para mezclarse con ellos y darles sentido.

Lucía Abellán, María Andrés y Lucía Sáez son las tres actrices (no sé si ha cambiado alguna de ellas desde que se estrenó en el 2016) que han codirigido con Paco Zarzoso este pequeño bombón teatral. Muchas felicidades a toda la compañía.

Colorín colorado….

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