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Mal Martínez. Humor i hòsties: Ejercicio de libertad personal

Mal Martínez. Humor i hòsties
31/01/2017

Desde Matraca, no o ¿Qué te juegas Mari Pili? hasta Ets aquí? o Nit i dia, la trayectoria del actor Marc Martínez ha estado, de una manera más o menos (o nada) discreta, siempre presente para el público catalán. Conservando todavía su punto entre seductor macarra y niño de barrio, en Mal Martínez hace un repaso lleno de nostalgia y humor descarado de su infancia, adolescencia y de su recorrido vital con un montón de anécdotas personales y profesionales. El valor del espectáculo se encuentra, básicamente, en el ímpetu y el carisma de su protagonista a la hora de abordar cualquier tema que, por algún motivo, él ha decidido compartir. Tan libre como aleatorio, el contenido del monólogo está al servicio de un Martínez que se encuentra en ese interesante punto de su carrera donde se permite un autohomenaje para decir y hacer lo que le da la gana. Simpático, pícaro, con referencias a Pepe Rubianes y otros de sus artistas de cabecera, el show resulta, en algunos momentos, desigual, a pesar de que nunca abandona su sentido del humor canalla ni su mala baba. No faltan tampoco algunas canciones y ciertas pinceladas de crítica política y social en este desahogo emocional en primera persona que divierte y emociona. Se trata de un ejercicio de reivindicación de una personalidad muy auténtica narrado con la brusquedad propia de un chaval criado en el Raval de los años 70 que, con el tiempo, se convirtió en todo un artista. Es muy grato ver cómo las hostias, finalmente, se pueden sublimar en un torrente de energía positiva, bromas, rock y rumba.

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