Unas vacaciones llenas de diversión, travesuras, encuentros y buen humor siempre son un disfrute anhelado. Seguramente toda persona se pasa todo el año esperando que llegue aquella época mágica en que dejarán atrás sus problemas diarios para dedicarse solo a descansar y ser feliz. Eso sí, siempre hay alguien que no acaba de gestionar bien estos momentos de recreo y lo complica todo. No obstante, hay quien aprovecha tiempos calurosos para dar un vuelco a su vida. ¡Qué apreciadas con las trivialidades del verano!
Adaptada de la trilogía de La villeggiatura de Carlo Goldoni, la nueva propuesta de Els Pirates Teatre es una comedia con mayúsculas. Todo empieza cuando dos familias adineradas de Venecia se embarcan en su veraneo anual trasladándose a sus casas de campo. Una de ellas está en bancarrota y su cabeza de familia intenta casarse con la primogénita de la otra para poder pagar las deudas que tiene con sus acreedores. Sin saber este motivo paralelo, todo parece que funciona perfectamente. Pero como buena comedia de enredos, algunos personajes que se añaden a la aventura y un servicio muy curioso y sin pelos en la lengua, acabaran de redondear una estancia lo más entretenida.
Divertida, hilarante, fresca y con un ritmo trepidante, esta producción es una delicia para el público. Tiene todos los elementos que hacen pasar un buen rato, que sorprende, alegra y entretiene a cualquier espectadora. Los personajes, que son muchos y repiten intérprete, van construyendo la historia mientras hacen partícipe al patio de butacas, que entra al trapo y se deja llevar por la locura.
Núria Cuyàs, Ricard Farré, Laura Pau y Arnau Puig hacen lo que tan bien saben hacer, enredan al personal en cada intervención y se lo llevan a su terreno para disfrutar entre lío y lío hasta que todo acaba arreglado y cerrado, como se espera (y se prevé) de una obra como esta. Además, hacen trabajo de tramoyistas meticuloso, haciendo y deshaciendo la escenografía en un momento.
Y no se puede obviar la música italiana maravillosa que suena en algunos cambios de secuencia. Los sonidos inconfundibles del país mediterráneo acaban liando al público y lo transportan a una estancia placentera y magnífica donde la diversión está asegurada.
