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Les coses excepcionals: Sentimentalismo rápido

Les coses excepcionals
5/01/2019

Esta tragicomedia escrita por Duncan MacMillan es un retrato de la vida de su personaje principal a lo largo del tiempo, interpretado por Pau Roca. Desde pequeño comienza a escribir una lista con la cosas por las que merece la pena vivir, como terapia para sobrellevar los duros golpes de la vida.

Sin embargo, la obra utiliza un enfoque tan optimista, infantil y light que nos quedamos en la superficie del relato. Son pocos los momentos en los que conectamos con la verdadera parte trágica de la historia.

El sello de identidad de la obra es sin duda la ruptura de la cuarta pared y la interacción constante con el público. De hecho, hay localidades dispuestas en el escenario, generando un ambiente distendido de reunión de amigos donde gracias a la cercana voz del actor, el público se abre de par en par para experimentar esta catarsis colectiva.

Como experiencia participativa funciona, conectando a toda la sala a un sentimiento de ternura y exaltación de las ganas de vivir. A pesar de que los más escépticos puedan quedarse un tanto fríos, no hay más que mirar las caras de los espectadores para ver sus infantiles rostros con ganas de seguir jugando.

Como obra de teatro, sin embargo, le falta ritmo y verdad. La búsqueda constante de guiños hacia el público hace que la historia avance a trompicones y que el actor no entre de lleno en el personaje. Por mucho que conectemos con el actor, no conseguimos conectar con el personaje ni con la verdad de su historia. Se prioriza la participación al relato, dando lugar a una liviana comedia que busca el sentimentalismo fácil, efectivo y rápido.

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