La nit de les tríbades es una obra que se presentó en el Teatre Lliure de Gràcia en la temporada 78-79 dirigida por Fabià Puigserver y protagonizada por Muntsa Alcañiz, Quim Lecina y Anna Lizaran. En esta ocasión, Oriol Broggi lo lleva a escena con una compañía joven y un reto difícil que todos superan con creces. Él crea un escenario similar al de la Biblioteca de Catalunya con el público a ambos lados y gradas sobre el escenario, lo que tiene la ventaja de ser inmersivo para algunos pero aleja al público de la escena. Como la obra trata de un ensayo, los actores entran por el pasillo central y dejan sus cosas en las butacas de las primeras filas que permanecen vacías y aún alejan más al público de platea.
Per Olov Enquist (1934-2020), autor sueco, escribió La nit de les tríbades en 1975 y recrea un episodio de la vida de August Strinberg (Estocolmo 1849-1912) y Siri Von Essen, actriz sueca y su mujer con la que tuvo tres hijos. Es una ficción basada en su crisis matrimonial conocida y documentada. Enquist en esta obra juega de forma metateatral con la ficción llevando al límite la dramatización de unos hechos reales.
La versión actual, adaptada por Joan Yago y traducida por Jem Cabanes, se basa en un supuesto ensayo de La més forta de August Strinberg en la que aparece repentinamente el autor de la obra interpretado por un extraordinario Joan Marmaneu, que no deja avanzar el ensayo por su reacción visceral frente a su esposa Siri von Essen. Interpretada por Clara Mir, nos muestra claramente el desprecio que le desencadena un hombre machista, grosero, misógino, celoso y con mucho miedo a su infidelidad e independencia ya que el director (Jordi Llovet) ha incorporado a la obra a la amiga y amante de Siri, Marie Caroline David interpretada por Cristina Arenas. El director del espectáculo está espléndido en el papel de admirador de Strinberg que se va decepcionando a medida que progresa la batalla campal dialéctica entre el autor y la mujer. Algún monólogo de Strinberg es de una gran comicidad.
Si bien actualmente podría estar desfasada, en aquel momento la relación entre dos mujeres (llamadas tríbadas desde el tiempo del imperio Romano) era insoportable y un insulto al macho que se veía profundamente humillado. Enquist quiere mostrar también la fragilidad del genio masculino frente a la autonomía femenina y la rabia que desencadena, lo que es actualmente, por desgracia, todavía muy vigente.
