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La importància de ser Frank: Wilde no pasa de moda

La importància de ser Frank
18/07/2018

Ante todo habría que precisar que Wilde es un autor en mayúsculas -los ingleses lo saben muy bien-, a pesar de que a menudo se confunde su obra con un teatro pasado de moda. Quizás sí que la ambientación de las obras ha jugado a menudo a la contra, pero está claro que sus textos funcionan como un reloj y son comedia en estado puro. Su humor creó escuela, hasta el punto de que su fórmula de réplicas y contrarréplicas constante, así como la habilidad para introducir sentencias fulminantes, ha llegado hasta nuestros días. De hecho, lo vemos a menudo en muchas sitcoms y a otros tipos de comedia.

La importancia de ser Frank tiene forma de vodevil, pero esconde un fondo de crítica social y muchas cargas de profundidad. Sólo tres meses después de ser estrenada Wilde era condenado a dos años de prisión por conducta inmoral, y la obra en realidad nos habla de dos amigos que llevan una doble vida dentro de la sociedad acomodada de la época. ¿Coincidencia o premonición? Seguramente era la consecuencia lógica de una vida vivida a escondidas, en medio de una presión social y moral muy fuertes. David Selvas recoge toda esta información pero hace una obra luminosa, feliz, tal como tiene que ser… y tal como había previsto el propio Wilde. Una celebración de la vida, que aquí viene salpimentada por canciones y un decorado con tendencia a invernadero. Quizás sí que hay concesiones a un público más joven, y algunos elementos caprichosos, pero el conjunto funciona muy bien y da buenos resultados. Es cierto que a veces a algunos actores les cuesta mantener la rapidez del ritmo que se ha creado, y también es cierto que algún cambio de reparto a última hora no ha jugado mucho a favor… Lo que está claro, sin embargo, es que siempre nos quedará Laura Conejero. Sus intervenciones son tan contundentes y su estilo tan depurado, que casi sin quererlo se acaba convirtiendo en la reina de la función.

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