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Jo mai: Mierda, follar, gritar y fumar

4/02/2014

Esto es el que hacen los adolescentes de Jo Mai, la decepcionante -es la opinión de este humilde espectador- propuesta del dramaturgo Iván Morales, que entusiasmó la temporada pasada con Sé de un lugar y que esta vez nos propone una historia y unos personajes -a pesar de la marginalidad del contexto- construidos a partir del postureo, un término moderno, usado en el argot juvenil, que vendría a decir “preocupados de cómo se nos ve, y poca cosa más”.

Si la lucha histórica de un adolescente debe ser gritar al mundo que las cosas tienen que ser diferentes, desde la ilusión o el idealismo todavía tiernos de los primeros años, desde la fortaleza fresca “recién llegados”, el director de esta obra plantea unos adolescentes que se comportan como idiotas, irresponsables y ruidosos. Unos adolescentes que, además, actúan y hablan con una poética banal de madurez preocupante; un intento de darle un elitismo a la propuesta que acaba de hundirla por excesiva y dramática.

Estamos de acuerdo que el teatro tiene que ser un medio de expresión de lo que sea. No tiene que haber direcciones ni normas. Pero sí verdad y sentido común. Verdad a la hora de explicar una historia que bautice con algún tipo de sincronía con el alma humana y sentido común a la hora de decir cosas que hagan que personaje y público se comuniquen, compartan sentimientos o ideas de cualquier tipo. Despertar en la espectador verdades que posee pero que restan a la sombra de ser descubiertas. Nada de esto sucede en este espectáculo. No va más allá de un galimatías de palabras efectistas e intenciones incongruentes. También hay que decirlo: los chicos se dejan la voz, el alma y todo el talento que tienen -que hay de sobra encima del escenario- y esto se agradece y emociona. Lamentablemente, es lo único que emociona.

Recomendado para quienes quieran ver como se apañan en la corta distancia algunos actores conocidos de la pequeña y gran pantalla adolescente. No recomendado para quienes no se contenten con un trabajo “lleno de buenas intenciones” que carece de profundidad y medida.

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