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Montaje artístico increíble

Giovanni's room

Giovanni’s room
22/03/2026 - TNC – Teatre Nacional de Catalunya

No todas las personas lo tienen fácil para aceptar quien son o quiénes quieren ser. Muchas veces se dejan llevar por los estereotipos que marcan su realidad o por la voluntad de otras personas para ser quienes estas quieren que sean. La verdad es que formar parte de esta impostura perjudica siempre a la persona que se obliga a vivirla y, muchas veces, a aquellas personas que la rodean.

James Baldwin a finales de los años 50 publicaba su novela Giovanni’s room, donde exploraba la presión social, la homofobia interna y la sexualidad en diferentes niveles i estamentos. Una obra que se convirtió en un elemento más de la voluntad de Baldwin para sensibilizar a la opinión pública sobre la opresión sexual. Esta obra ha llegado a Barcelona de la mano de Eline Arbo, directora artística del International Theater Amsterdam, que crea un montaje artístico increíble que deja al público boquiabierto por su potente puesta en escena. La sobriedad de la escenografía, con el uso del color negro con pequeños puntos de luz y algún vestuario marrón y en pocas ocasiones algún color blanco que desafía, estructura una sociedad sórdida, que se presenta como libre, pero que continua encorsetada en unos parámetros que juzgan moralidad y vida de la gente. A esta puesta en escena se le suma un diseño de luces preciso y magnífico que eleva los pocos momentos de felicidad que viven los personajes, con una exposición de claridad y luminosidad que da tregua a su presente.

Otro elemento fundamental para esta producción es la música y su uso en los momentos más cruciales de la trama. Diferentes actores y actrices se encargan de sumar a los diálogos momentos musicales con instrumentos encima del escenario y música y voces en directo, y así se crea un ambiente más íntimo y más compacto, absorbiendo la atención de la espectadora que se queda plantada viendo el espectáculo.

Las interpretaciones son espléndidas, Eelco Smits en su papel de David, el protagonista, se entrega totalmente al personaje. Su memoria nos adentra en su confusión, la pasión que siente por Giovanni y también el miedo y pánico que le atrapan cuando huye de aquello que realmente quiere. Las palabras de David son duras y Smits las transmite con fuerza, dolor y una gestualidad que explica todo aquello que las palabras no le permiten. De la misma manera, Jesse Mensah, el Giovanni del título, nos induce a vivir su alegría para después llevarnos a la más absoluta desgracia.

El espectáculo es fantástico, pero es una lástima que la constante necesidad de leer los subtítulos haga apartar la vista del escenario en muchas ocasiones, perdiendo la potencia del movimiento en el escenario para saber exactamente qué está pasando en la historia. No es un problema de ser una obra en neerlandés subtitulada en catalán, es más bien que el texto es tan extenso y es tan necesario seguir cada una de las líneas de este para entender y captar todos los matices de la trama, que se pierde el factor escenario. Y si por una cosa se tiene que ver esta obra, a parte de las impresionantes interpretaciones, es por la visión y calidad del montaje.

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