En los años cincuenta, el norteamericano James Baldwin escribió una novela que seria todo un escándalo, Giovanni’s room. Esta historia de amor y sexo entre dos hombres bisexuales en Paris sería una de las primeras novelas americanas en tratar un tema así, y de alguna manera pondría la piedra fundacional de una narrativa que marcaría la década siguiente. Ahora la novela llega al teatro, a pesar de que no es la primera vez. El año pasado el grupo de Filadelfia Quintessence Theatre ya llevó a escena la primera versión autorizada.
Eline Arbo, la directora artística de la Internationaal Theater Ámsterdam que la temporada pasada ya estrenó en el TNC una versión teatral de The hours, apuesta por una puesta al día de la pieza de Baldwin. A una puesta en escena pintada casi exclusivamente de negros y grises, se añade un montaje de luces, agua y humo que consigue escenas bellísimas y de gran impacto visual. Ahora bien, el hecho de alejar la historia de la época en que transcurre la novela hace que haya temas difíciles de encajar o asimilar. Si tenemos en cuenta el contexto de los cincuenta es más fácil entender la reticencia de los personajes a librarse a un amor homosexual, a esconderse de lo que realmente sienten o a huir literalmente de aquello que les asusta, a menudo forzando un matrimonio o un emparejamiento heterosexual. En la versión que ahora nos ocupa, la moderna ambientación y los bares gays donde ponen música electrónica no ayudan mucho a todo lo que decíamos…
Otro punto fuerte de Giovanni’s room es la parte interpretativa. Todos los actores ejecutan con acierto unos personajes torturados y con muchos problemas. Eelco Smits, Jesse Mensah, Louis van Beek, Eefje Paddenburg y Gijs Scholten van Aschat nos muestran toda la amargura de un mundo lleno de sombras para aquellos que querían vivir su sexualidad de una forma abierta y libre.
