Entremeses: Una oportunidad única

Entremeses
3/06/2015

A mí me parece una oportunidad única la de pasar por el Romea para ver y vivir los Entremeses de Miguel de Cervantes, y no sólo por ser un autor maravilloso y divertidísimo, el clásico de los clásicos españoles, sino porque la plantilla actoral te hace recordar que aún hay actores -y por cierto muy buenos-, más allá de los de casa, tan desiguales, tan arrugados por la monogamia, por las telas y los tics del teatro comercial. Ignoraré que José Luis Gómez ya dirigió esta obra en los anales de la historia de la Abadía, en 1985; porque felizmente esto no tiene ninguna relevancia, la sensación es que este espectáculo es nuevo, en el sentido que es un ejercicio teatral de superación de aquel, aunque parte del elenco actoral sea el mismo y el árbol que preside la fiesta haya envejecido bastante. Recreación nostálgica? Aprovechamiento? Memoria?

José Luis Gómez parece haberse alejado de la Comedia del arte (creo que entonces Cervantes estaba exiliado en Roma) para acercarse a lo que podríamos llamar un auténtico muestrario cultural cervantino de la época: el pueblo, el campo y la fiesta. La obra nos muestra una aldea en la que, durante sus fiestas, los habitantes deciden representar tres entremeses: ‘La cueva de Salamanca’, el extraordinario y divertido ‘El viejo celoso’ y el famoso ‘Retablo de las maravillas’. Afinadas burlas a la fidelidad, a los celos y a la pureza de sangre. De los tres el encanto del ‘Retablo de las maravillas’ es quizás el menos logrado, pero sólo el hecho de poder ver el sensacional trabajo de ‘El viejo celoso’ ya vale el rato su precio en oro. Y aún más, el sonido y la música en directo y las canciones son, sencillamente, una delicia complaciente.

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