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El tiempo inmóvil: La cabina inquietante

El tiempo inmóvil
23/05/2014

Esta es una propuesta difícil, tanto en su concepto como en su resolución. No es Lynch ni tampoco Beckett, pero el punto de partida podría estar muy cerca. Cuanyo menos, esta mujer encerrada en la cabina de un peaje puede recordar aquella otra que divaga semienterrada en la arena… en el Lliure de Gràcia. No esperan lo mismo, tampoco piensan lo mismo ni comparten las mismas preocupaciones, pero el tiempo pasa por encima de las dos inexorablemente, drásticamente.

Si algo te llevas a casa de esta experiencia, para no decirle experimento, es el indiscutible esfuerzo de la actriz Carla Torres. El suyo es uno de aquellos trabajos que requiere algo más que la interpretación. Encerrada en un minúsculo espacio, completamente sola, accionando ella misma todos los cambios lumínicos y de otra índole que suceden en esta cabina inquietante… Realmente tiene mérito.

El resultado, como no, es extraño. Puede atraer o repeler. En todo caso, recomendable para aquellos que buscan en el teatro experiencias nuevas, transgresoras, de aquellas que no acostumbran a aparecer en una cartelera convencional.

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