La oscuridad de la época victoriana
Esta versión de El Retrato de Dorian Gray de Marc Rosich me ha dejado fascinada. Una dramaturgia muy especial para una obra muy potente que ya había sido llevada al teatro en varias ocasiones durante el siglo XX y XXI tanto fuera como en nuestro país. La de Rosich se asemeja a la de Kip Williams, estrenada en Sydney en 2020, también para una sola actriz que interpretaba 26 personajes con apoyo tecnológico y audiovisual que la hacía muy experimental. Rosich presenta una propuesta más íntima con un quinteto de cuerda y tres actores que cantan, acompañan, interpretan a algún personaje y mueven elementos escénicos dando mucha versatilidad y movimiento a la obra. Los tres actores son: Jordi Vidal, Pau Oliver y Pol Blancafort. Los tres están fantásticos y dan el contrapunto justo a una maravillosa Àngels Gonyalons en estado de gracia que interpreta a Dorian Gray, Basil Hallward (el pintor del retrato), Sibyl Vane (la actriz de teatro de la que se enamora Dorian), Lord Henry Wotton (el malévolo aristócrata que representa la sociedad culta e hipócrita de la Inglaterra puritana de finales del siglo XIX que de algún modo pervierte al joven Gray). Ella es también Oscar Wilde que defiende en el prólogo el arte por el arte. Lo que hace Àngels Gonyalons en esta obra es inhumano y supera un gran reto con nota altísima.
Rosich juega con los contrastes. Una escenografía blanca hospitalaria reforzada por la iluminación de Bernat Jansà se opone a la sordidez de los bajos fondos londinenses y al mismo tiempo el vestuario de los tres actores (Joanna Martí) también contrasta con el blanco de alrededor y la indumentaria victoriana de la prima donna. La música de Jordi Cornudella interpretada por Leos Quartet y un contrabajo, acompaña de forma elegante tanto los ambientes refinados de las clases sociales acomodadas como a la oscuridad escondida de los tugurios y el sexo reprimido. La música se va volviendo tenebrosa a medida que avanza el argumento. Según Rosich, «no es un musical sino una pieza de cámara donde músicos y texto conviven de forma orgánica«. Los cuatro interpretan y cantan.
Óscar Wilde publica El retrato de Dorian Gray en 1890 y provocó un gran escándalo entre la sociedad puritana de la época. No es de extrañar que la crítica le acusara de inmoral, no tanto por el culto a la belleza y el rechazo a la vejez sino por la homosexualidad muy presente en la obra y en su vida privada por lo que fue encarcelado un año durante el cual escribió De profundis o Cartas desde la cárcel.
Aunque el tema de la orientación sexual ya no es motivo de escándalo actualmente en nuestro entorno, el montaje es de una rabiosa actualidad y motivo de reflexión profunda por el culto al cuerpo, al aspecto físico y a la belleza, así como la negación de la decadencia, la vejez y la muerte.