El loco y la camisa: Todas las familias son felices

El loco y la camisa
3/06/2014

Seguramente todas las familias felices se asemejan unas a las otras; pero dice Tolstoi que cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse así. Si aplicamos este pensamiento a El loco y la camisa nos encontramos chapoteando en una duda fundamental: ¿Cuál sería este motivo especial? La verdad o su contrario. Entonces ¿Es el loco y su locura acusadora el alma más pura? ¿Debemos obviar el dolor que causa a pesar del suyo propio? ¿Quizás la locura sea simulada o quien sabe si los locos son, en realidad, los que no lo parecen en absoluto? Porque, a ver, ¿Vivir en una mentira constante es una locura devastadora? O por el contrario ¿Es una arma eficaz para la supervivencia cotidiana? ¿No es la familia este refugio tan pequeño de relaciones íntimas, patético, especial y diferente para todo el mundo que resulta ser el espejo donde se acaba viendo la imagen desolada y las frustraciones de un ente social que nos proyecta?

A El loco y la camisa hay un personaje que rompe el corazón: Matilde, la madre. Víctima de esta red donde se ha metido ella solita: matrimonio, hijos, cocina, lavadora, plancha…, con las ancestrales y típicas consecuencias: abandono del trabajo para cuidar marido e hijos, ostracismo, alienación, objeto de violencia y víctima de adulterio. Y la cosa, naturalmente, se reproduce. Esta sociedad enferma, esta familia arquetípica, probablemente sea la propia de cada cual. Y ahora id pensando si vosotros sois el loco doméstico en vuestra familia o quién.

En esta divertida comedia negra pasa que la canción moral es tan convencional que uno se descuelga del mensaje obvio. Yo veo este sonado llamado Beto como un tipo de cura desabrochado y redentor, con intenciones muy legítimas, claro, pero igualmente hipócritas. ¿No es uno mismo quién se salva o se hunde en la mierda? Es esto la libertad. ¿Por qué toleramos estos patéticos y crueles redentores? ¿Por qué toleramos el intrusismo íntimo? ¡Puro misterio! ¿Si Beto es loco quién tiene la culpa? ¿No será su propia mamá? No sé, me parece que con la familia pasa el mismo que con las cosas bellas, brillan más cuando son imperfectas, que no muy acabadas.

Por cierto, ¿quien decía que la familia era un nido de perversiones?

Os recomiendo que hagáis una visita a esta casa de locos y pongáis, ni que sea por unos minutos, un loco colosal en vuestras vidas. ¿Que por qué? Básicamente porque os divertiréis mucho imaginando equivocadamente que vosotros no tenéis nada a ver. Salud.

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