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El Gegant del Pi: Conectar con el abismo

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El Gegant del Pi → Teatre Tantarantana
13/01/2022

El inicio ya no te es indiferente. Un spider-man cantando un poema al lado de una ducha de lo que sabremos que es un piso ubicado en el Raval. De esta manera singular entramos en este proyecto tan personal de Pau Vinyals. El autor parte de una verdad de la cual fue consciente cerca de la trentena: su abuelo era franquista.

Hacía casi dos décadas que Pi -su abuelo- estaba muerto, pero esta realidad le llevó a plantearse recuerdos infantiles y el amor que sentía por él. Se encontró con el desconocimiento del que para él siempre había sido una persona maravillosa y llena de amor.

La narración parte de este hecho y construye todo un monólogo basado en la vida del autor/protagonista donde se combinan recuerdos del pasado y situaciones del presente. Nos ubica en el piso que ha comprado Vinyals con su pareja para exponer la idea de hogar, de sentirse en casa, que a veces olvidamos o dejamos arrinconada para vivir el momento e ir tirando. Partiendo de aquí, hacemos un viaje al pasado, al pueblo gerundés de procedencia de la familia, donde realmente comenzó esta historia. Es el contexto que nos ayuda a comprender los relatos y narraciones que nos va sirviendo Vinyals en cada fragmento…. y el resto se tiene que ver.

Texto ágil, muy divertido en algunos momentos, que crea complicidad y un nexo entre público y artista. Nos está explicando su historia, pero podría ser la nuestra… y quizás lo es, la tuya o la de la persona que tienes sentada al lado. Una interpretación natural y cercana consigue que a la espectadora se sienta como una amiga a la que están explicándole una anécdota familiar mientras toman una copa. Eso sí, de vez en cuando sala a escena el intérprete cómico y payaso que necesita potenciar el texto con una puesta en escena enérgica, viva y nada desapercibida, que crea un impacto en el público, ya sea en forma de canción, baile o ducha.

La realidad es que no se puede apartar la mirada del escenario porque si lo haces, seguro que te perderás algún momento hilarante, cómico, tenso o emotivo. Atrapa de tal manera que cuando se cierran las luces esperas por si hay alguna sorpresa más escondida en la recámara.

La escenografía es mínima, pero potente, aderezada con una iluminación estudiada que entra en escena de manera visible cuando es necesaria.

Se trata de una retrospectiva personal a través de los abismos familiares, con la que Pau Vinyals llena el escenario de preguntas y reflexiones y nos hace cómplices de todo entre sonrisas discretas y vergüenzas escondidas.

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