Jon Fosse, premio Nobel de literatura el 2023, es un escritor y dramaturgo noruego conocido en los círculos teatrales como el Pinter del norte. Su estilo, al igual que el del autor británico, se basa en los silencios, las repeticiones y el subtexto, más que el texto en sí. Podríamos decir que sus escritos obvian la verosimilitud para jugar más con la poesía o al menos con un lenguaje poético transformador. En Cataluña lo hemos podido disfrutar en contadas ocasiones, pero creo que la última fue en 2021 con Sóc el vent, vista al Teatro Akadèmia.
El fill es una obra escrita el 1997 que tiene todos los elementos típicos de Fosse. Un matrimonio espera al inicio de la obra dentro de un cuarto de estar con un gran ventanal que da al exterior. Afuera todo es nieve y oscuridad. Una noche negra y funesta que no para de llamar la atención del padre, un hombre que pronto descubrirá entre tanta oscuridad la figura de su hijo con el vecino. Estos dos personajes aparecerán posteriormente, dotando a la obra de un aire tenso y violento que nos llevará hacia un desenlace desolador. Y no tanto por lo que pasa o por lo que se cuenta, sino por la sensación que el conjunto deja en el estado de ánimo del público.
La visión de las obras de Fosse no es sencilla ni cómoda. Las constantes repeticiones pueden minar la paciencia de muchos espectadores, y los silencios, a pesar de estar llenos de contenido, poco o nada tienen que ver con los que utilizaba Pinter en sus obras. Todo ello construye una experiencia teatral compleja y exigente. En este sentido, tengo que admitir que me cuesta entrar en la esfera de Fosse, pero también reconozco que el montaje de Ferran Utzet está muy bien pensado y hace grandes esfuerzos para poder acercarse a nosotros de forma más sencilla y visceral. No falta el eco del mismo autor en una de las escenas más expresivas, ni la filigrana escenográfica de Sebastià Brosa… pero tampoco podemos obviar la emoción que ponen los cuatro actores, en especial unos entregados Jordi Figueras i Mercè Pons.
