Sófocles, el gran maestro de la tragedia escribió estas tres obras con años de diferencia (Edipo, 429 a.c; Antígona 441 a.c y Edipo en Colonos en el 401 a.c). Cada una de ellas tiene personalidad propia y habíamos visto Edipo y Antígona por separado. Me gusta el mundo helenístico y sigo el teatro griego siempre que tengo oportunidad. Recordaré a Julio Manrique con una venda en los ojos ensangrentada en un Edipo de Marc Artigau y Oriol Broggi en 2018 y nunca olvidaremos una Clara Segura representando a Antígona en la Biblioteca de Catalunya en 2008 y arrancando lágrimas al público.
En esta ocasión Carlota Subirós ha elegido la traducción catalana en prosa de las obras de Sófocles de Carles Riba. Esta versión libre dirigida por ella misma será memorable por la introducción de “Edipo a Colonos”, escrita por Sófocles poco antes de morir y que se estrenó póstumamente. Nos explica qué ocurrió con Edipo después de descubrir la verdad que ya había pronosticado el Oráculo. Me parece un gran acierto representarlas juntas y seguidas con una fantástica utilización de todos los recursos técnicos y escénicos que tiene el TNC que ha puesto al servicio del espectáculo toda su grandiosidad. Max Glaenzel, como siempre, nos sorprende por su sencillez, simbolismo y veracidad. Un paisaje desértico representa las afueras de Atenas (Colonos) donde Edipo busca refugio y donde se desarrolla la tercera parte, la de Antígona. Utilizando una cortina de luces, el palacio de Edipo se convierte en una tierra baldía de la que brota agua clara y sirve para las dos últimas obras. La dramaturgia de Ferran Dordal sitúa las tres piezas en orden cronológico y tiene todo sentido porque Tebas es el centro de todas ellas acompañadas de la música de Clara Aguilar que utiliza la voz como único instrumento. Varios actores principalmente las hermanas Sey, Kathy y Yolanda, cantan melodías que expresan miedo, rabia, incertidumbre. Como un bajo continuo va acompañando las escenas y los intérpretes como una cadencia.
Las reflexiones de los filósofos y dramaturgos de la antigua Grecia son desgraciadamente muy actuales. Jocasta dice: «la humanidad camina tan pronto hacia el mal como hacia el bien» y Creonte cuando no quiere escuchar a su hijo Hémon: Es el hombre que la ciudad ha erigido que hay que obedecer, en lo justo y en lo que no lo es. El poder, la tiranía, la venganza están presentes y el mundo actual nos recuerda que las Antígonas son desterradas y no tienen cabida. También es un reflejo de la sociedad actual el exilio, el desprecio al extranjero, la necesaria acogida.
Carlota Subirós ha apostado por un elenco racializado, que no normalizado todavía, y se lo agradecemos. Kathy Sey es Antígona, la amantísima hija de Edipo quo cuida acompañándole en la ceguera hasta su muerte. Es valiente cuando se enfrenta a su tío Creonte (Jordi Martínez) quien ha prohibido enterrar a su hermano Polinices (Moïse Taxé) y con el castigo de la muerte a quien le desobedezca. Ella es la heroína y defiende con valor su papel, acompañada de Yolanda Sey (Ismene). Babou Cham es Edipo, imponente por el físico pero no del todo correcto en su dicción. Oriol Genís es Tiresias, convincente en la descripción del Oráculo con un discurso potente cuando dice la verdad a Creonte. Lurdes Barba es la sirvienta, firme y con voz poderosa. Vicenta Ndongo es Jocasta que después de la primera tragedia, adopta el papel de narradora.
Todo ello ha sido una experiencia sorprendente y una apuesta valiente que recomiendo que veáis.
