Paula Vogel, dramaturga americana, es la autora de Com vaig aprendre a conduir, un texto por el que recibió el premio Pulitzer, y que fue llevado a escena por primera vez en 1997. La obra explica la experiencia de una chica que sufrió abusos sexuales por parte de su tío y que mantiene en secreto hasta la edad adulta.
Según explica la autora en una entrevista en La Vanguardia, el texto está escrito con la clara intención de explicar los hechos sin traumatizar al público. Según Vogel, si lo hacía de forma demasiado cruda, corría el riesgo de que pareciera un juicio, y su intención era que el público llegara a una comprensión profunda de los hechos y personajes.
En mi opinión, esta intención de querer evitar la crudeza y “proteger” al espectador acaba por debilitar el texto y lo convierte en una sucesión de escenas monótonas, repetitivas y superficiales. La directora es Marilia Samper y los dos protagonistas Mireia Aixalà e Ivan Benet, hacen un excelente trabajo con el material del que disponen aguantando todo el peso de la obra interrumpida agradablemente por canciones, bailes y pequeñas piezas a piano. Kathy Sei está espectacular en una canción acompañada con el Saxo de Blai Juanet Sanagustín y Alba Gallén resuelve con nota el reto de representar las dos edades extremas de la vida. Nos ha demostrado que es una gran actriz tanto de texto como de musical.
La puesta en escena es original, el vínculo entre escenas es fluido, la versatilidad de los actores/actrices secundarios es excelente, la pareja protagonista (Aixalà/Benet) sostienen la estructura con mucha solvencia, pero todo esto queda desgraciadamente desvirtuado cuando, en casi dos horas de espectáculo no hay nada que se despliegue, creciendo, madurando o profundizando.
Sin embargo, es de agradecer que se lleven a las salas de Barcelona textos de autoras contemporáneas premiadas y aplaudidas.
