Todo lo que necesitas para ir al teatro

Be my baby: Dejad que los jóvenes se acerquen al teatro

Be my baby
16/01/2019

Hace tiempo que comento (como si a alguien le interesase) que los teatros tienen abandonado al público adolescente. Esperamos, no sé por qué extraño milagro, que los jóvenes pasen la adolescencia lejos del teatro y luego, oh, sorpresa, vuelvan a las salas. Es de agradecer, pues, el esfuerzo de propuestas del Jove Teatre Regina, Lliure o Tantarantana, el fenómeno A.K.A. (Flyhard), actividades en la Sala Fènix y me dejo algún ejemplo, seguro. BE MY BABY de Nico&Sunset va en esta línea. La acertaron de lleno con Paradise en cuanto a público, gracias al efecto atracción del reparto de Merlí. Ahora vuelven con esta propuesta de título de magnífica canción de The Ronettes (gran ejemplo del «muro de sonido» de Phil Spector allá en los 60).

Una joven embarazada, determinada a tener el niño a pesar de los obstáculos que tiene por delante: un «novio» inmaduro, los estudios de por medio y vocaciones artísticas. Fuerte, decidida, determinada. Él, demasiado caricaturesco y exagerado en su idiocia. Y un tercer personaje, Carlos / Carla, nada preocupado por definir su identidad sexual, aceptado con naturalidad por sus amigos. Tema este del trans que recibe un tratamiento demasiado superficial y frívolo y que, como la obra, no se resuelve del todo bien.

Con vocabulario y referentes actuales, se tocan temas potentes de forma muy natural, con mucho, mucho humor , gamberrismo y puntos de amargura. Tirando de caras televisivas (Nil Cardoner y Mireia Oriol), despierta el interés de muchos jóvenes que -más chicas que chicos-, casi llenaban la sala, ríen con ganas y ​​salen corriendo a hacerse fotos con los protagonistas. Sí, fenómeno fan, pelín ridículo, pero no exclusivo de este público. ¿Cuántos adultos no van al teatro, llenan salas y pagan precios elevados porque salen actores «de la tele», a veces sin grandes dotes interpretativas (el teatro todo lo expone)? Yo mismo empecé a ir al teatro hace más de 25 años atraído por un rostro televisivo. Y aquí estoy, enamorado de las artes escénicas, pagando tres entradas por semana y frustrado por no llegar a ver todo lo que quisiera.

Lo mejor: Bàrbara Mestanza (The Mamzelles), intérprete y creadora a seguir, magnética y verosímil.

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