Todo lo bello se marchita. Händel, con esta primera gran alegoría moral, se acerca a una batalla vibrante e invisible del alma humana. Il trionfo del tempo e del disinganno, estrenado en Roma en 1707, es un gran lienzo que reflexiona sobre la vanidad: la Juventud, la Belleza, el Tiempo y el Desengaño se enfrentan en un diálogo de esplendores y sombras que revela que la lucha entre lo efímero y lo eterno sigue siendo una de las pulsiones esenciales del ser humano.