Sinopsis
El canibalismo es el instinto que nos evoca a la supervivencia. Las encías sangran. Comer carne humana dentro del vertedero, una cuchillada en el glúteo, la rebelión más íntima. Después de todo, queda una montaña de mierda que no desaparece. Los gusanos bailan hardcore dentro del caparazón. Las manos, embadurnadas de vísceras. Los dientes siguen buscando entre los mordiscos.
Las tripas cuelgan y alguien se ríe —una cucaracha—, porque todavía sabe vivir entre los escombros. Dice: “Soy yo, la cicatriz.” Hay belleza dentro del vertedero. Hay una redención sin redención. Dentro de la sombra del contenedor, del barro y el desecho, una boca abierta que escupe: “Vomita para parirte.”
Hay sangre —pero ahora es tinta para escribir una historia de los que nunca fueron contados. El canibalismo se transforma en comunión, no por perdón, sino por memoria. Y en aquel vertedero sagrado, una criatura sin nombre —ni género, ni miedo— se levanta entre la mierda y dice: “Soy el que queda. Soy el que empieza.”
*Para participar en este espacio, tienes que traer la bolsa de basura de tu casa.


