'Sweet Tyranny', la cara oscura, macarra y reivindicativa de Pere Faura

Redacció

Pere Faura estreno Sweet Tyranny, un espectáculo irónico y reivindicativo sobre las relaciones de poder a partir de coreografías icónicas de películas musicales de los años 70 y 80. La pieza, que forma parte de la trilogía Sweet Suites, se podrá ver en el Mercado de las Flores del 27 de enero al 5 de febrero.

¿Quién es Pere Faura? Bailarín? ¿Coreógrafo? ¿Tirano? ¿Vivimos en una tiranía en el trabajo, en la política… los teatros? ¿Estamos rodeados de tiranos que esconden tras su ejercicio profesional una egolatría insoportable? Hay posibilidad de liberarse? Sweet Tyranny se pregunta todo esto y más.«Por primera vez en mi carrera muestro un Pere Faura arrogante, prepotente y imbécil -explica-. Sweet Tyranny muestra mi cara oscura. Hasta ahora mis solos tenían una relación amistosa con el público, a lo que me intentaba acercarse con empatía y humor. Aquí, en cambio, hay mucha ironía, pero no es amable «.

Pere Faura indaga sobre las relaciones de poder a partir de la relación de él mismo con los bailarines, con el público y el mundo de la danza. «¿Por qué sólo habla el coreógrafo y los bailarines ejecutan? ¿Por qué existe esta tiranía tan absoluta con el público, que sólo calla y nos escucha? ¿Por qué cuenta más la opinión de Meryl Streep que la de un médico o un abogado, porque es actriz y tiene un micrófono? «, Se pregunta el coreógrafo.

La pieza, que hace a la vez una analogía escénica entre la danza como evasión y la danza como profesión, parte de diferentes c oreografies icónicas de películas musicales de la era disco como Grease, Flashdance, Dirty Dancing o Saturday night fever . Estructurada en dos partes, la primera se refiere a la danza como profesión, mientras que la segunda, se adentra en el mundo de la disco, en la danza como diversión.

«En la discoteca no existe la tiranía de la palabra, de las jerarquías. Durante las noches de fiesta las relaciones de poder cambian totalmente. El cuerpo se apoderen y se convierte en una herramienta de comunicación -defiende Faura-. La disco es un lugar interesante que hay que analizar seriamente porque crea una comunidad efímera, que interactúa y genera unos códigos que pueden ser extrapolados a la vida cotidiana. Estoy seguro de que tiene un gran poder de transformación social«.

Los ocho bailarines comparten escena con dos pantallas móviles que van cambiando constantemente y que los mismos intérpretes manipulan. Se proyectan imágenes de archivo y documentales recopiladas por Joan Escofet, desde gente en la discoteca los 70 obreros o mineros, para intentar plasmar la realidad del mundo laboral y el entretenimiento. Durante la obra, además, Pere Faura interpela al público a través del texto, escrito en colaboración con el dramaturgo Esteve Soler.

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