Nelson Valente, dramaturgo y director incansable, a caballo entre Argentina y Catalunya, ha llegado a tener 6 obras en cartel simultáneamente. La trilogía de La paella dels dijous Silvia y Rodriguez vs Martínez está dentro de su universo habitual de conflictos familiares y profundas tensiones. En Amnesia también reflexiona sobre las dificultades que provoca en una familia la cuestión delicada de cuidar a la madre enferma. La familia es su trasfondo común en el que se desarrollan todos los conflictos.
Y en esta línea escribe Avui no ploraré con ese tono costumbrista y unas dinámicas familiares complicadas salpicadas por su humor fino. Él siempre elige buenos actores y buenas compañías. En esta ocasión Valente dirige a la muy conocida y reconocida Companyía T de Teatre la cual tiene una larga trayectoria de obras, logros, premios y galardones. Naturalmente, ha escrito una comedia familiar en la que todos podemos vernos reflejados de una manera u otra. Según Valente, «la familia es el lugar donde transcurren todas las microviolencias que después se desarrollan en la sociedad«. Los personajes son esperpénticos pero los reconocemos y nos reímos de las situaciones que plantea.
Mamen Duch, Marta Pérez, Carmen Pla, Jordi Rico, Albert Ribalta y Àgata Roca son los seis personajes que van tejiendo esta red de problemas personales que se cruzan con los de los demás y llegan a situaciones muy cómicas por lo tensas que son. Son tres hermanas, dos maridos y una amiga de la hermana pequeña que han coincidido en un centro de Salud Mental. Todos los intérpretes están geniales en sus diferentes papeles.
Hacer obras divertidas de calidad tiene mucho mérito y un gran trabajo detrás. El guion, la dirección, el trabajo de los intérpretes y la escenografía deben estar pensados en clave de humor. Por eso me ha llamado mucho la atención la escenografía de Alejandro Andújar. Con gran delicadeza y elegancia, el escenario se convierte en cuatro o cinco espacios utilizando una cruz giratoria. Este giro permite ir modificando el mobiliario en la parte trasera de cada escena e ir creando los enredos de la comedia.
Valente tiene el valor y la sensibilidad para introducirse dentro de los núcleos familiares, abrirlos, diseccionarlos, rasgarlos y podría destruirlos pero siempre deja una puerta abierta y un aliento de esperanza.
