Obra que habla de las madres actuales, de las madres de las madres actuales y de todas las madres que siguen siendo el referente femenino de la familia y va dirigida a todas ellas y a los hombres que las acompañan o las han acompañado en algún momento de sus vidas sin entender qué hay detrás de su queja, y también a los hijos de las madres actuales que asumen los cambios de rol y a todos aquellos que tengan la sensibilidad suficiente para entenderlas.
Es una obra impresionante por su cruda actualidad. Y hablo de actualidad porque las madres y abuelas de las madres actuales no podían permitirse el lujo de pensar que eran invisibles, que eran borradas, que estaban únicamente al servicio de los demás y al correcto e impecable funcionamiento de todo. El rol de la mujer y su consciencia ha ido evolucionando a lo largo del tiempo. En esta sociedad occidental nuestra y en ese momento, el papel de la madre es tan intenso, tan autoexigente y tan absorbente que la culpa es inevitable. Y esta obra habla de las nueve culpas más frecuentes de las madres actuales, aquellas que ponen al hijo/hija en el centro, en el principio y fin de su existencia y del que depende su felicidad.
Dana Carbonell Soler ha escrito un texto impecable con la sencillez de aquello que es muy profundo sin sentimentalismos, ni críticas, ni adversarios ni culpables. Lo han dirigido ella misma y Lluís Victory Cirer. Han logrado poner en escena una situación actual y, en algún momento, de forma incluso cómica. También se han permitido algún guiño metateatral.
Paulí Canals Ros, Laura Tey Estragués, Laura Dorca y Gemma Parera Vilardebò son el actor y las tres actrices que interpretan diferentes papeles en las nueve escenas de las nueve culpas. Los cuatro se van intercambiando los papeles y son madres, amigas, abuelas o hijo lo que da mucha agilidad a la pieza. Hay momentos muy bonitos como una canción que inicialmente cantan una madre y el chico a la que se van añadiendo las otras dos actrices. También hay un momento especial de las cuatro voces a capela con un eco de catedral.
Es un gran homenaje a las mujeres. Las que no son ni serán madres pero han sido hijas y nietas. Para las madres actuales es un canto a la desculpabilización.
Me temo que fui el último día pero estaremos al caso porque es una obra de la que seguramente harán reposición.
