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La pluja: ¿Dónde están los límites?

La pluja
2/03/2015

La Pluja es de aquellas obras que te hacen reflexionar durante y después de su representación.

Año 2025. Nos quieren hacer creer que la crisis ya ha pasado, qué ironía … ya nadie tiene un perro, no hay lujos en las casas, la gente ya no les queda gran cosa. Pero hablan de crisis en pasado.

La noticia de un cambio climático: la lluvia se ha convertido en un hecho destructivo en todo el mundo. Los medios de información dicen que donde llueve desaparece todo rastro de vida. La única solución es renunciar a pesar de ir a vivir en un refugio que el gobierno han creado para que todos los habitantes vayan a vivir. Un lugar similar a un campo de concentración donde cámaras de seguridad instaladas por todas partes controlarán a todos sus habitantes. Trabajo a cambio de refugio.

Hay alguien, una joven periodista que no se cree que la lluvia sea ningún peligro y comienza a investigar. Lo que descubre no interesa y su vida corra peligro, se ha convertido en una rebelde peligrosa y puede ser eliminada por no seguir las recomendaciones del gobierno. Personajes que tendrán que decidir su destino, creer en un final apocalíptico o vivir en libertad bajo el riesgo de un futuro incierto.

El tema que nos plantea Helena Gràcia con este texto, nos obliga a hacernos preguntas y a reflexionar sobre: ​​¿Hasta qué punto estamos manipulados? ¿Somos marionetas en manos del poder? ¿Los medios de información son del todo creíbles cuando dependen del gobierno? ¿Hasta donde puede llegar el comportamiento humano para hacer creer a tanta gente en una sola cosa? ¿Dónde están los límites?

Felicidades a la Mercè Lucchetti para la escenografía, es fantástica. En cuanto a las interpretaciones han sido correctos, unas mejores que otras. A algunos actores les faltaba un poco más de naturalidad. Me gustaría sin embargo, destacar las dos interpretaciones que me han transmitido más, Meritxell Calduch y Montse Ribadellas, que nos han interpretado a dos personajes de una gran fuerza escénica.

Pienso que acortando un poco la representación y puliendo algunas de las interpretaciones, podemos hablar de una obra del todo imprescindible. Es una lástima que se ha representado tan pocos días; esperamos que la vuelvan a llevar a escena, ya que es una obra que por su contenido se merece estar unos días más en cartel.

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