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Entre el Bel Canto y el Verismo

La Gioconda

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La Gioconda → Gran Teatre del Liceu
24/02/2026 - Gran Teatre del Liceu

La Gioconda de Amilcare Ponchielli se estrenó en 1876, hace 150 años. Celebramos que el Liceu le rinda homenaje a Ponchielli volviendo a representar esta ópera que es la única de este autor que se mantiene en el repertorio operístico internacional.

Es una de las grandes óperas del romanticismo italiano y una pieza clave de transición entre el Bel Canto (Bellini, Rossini, Donizetti) y el verismo, representado por Mascagni, Leoncavallo y Puccini.

La Gioconda se basa en un drama de Victor Hugo, Angelo, tyran de Padoue pero muy adaptado por el libretista Arrigo Boito en el que hay adulterio, celos, venganza, rigidez inquisitorial y acto sublime por amor. Todo ello expresado por una música de gran intensidad que acompaña al drama en todo momento. Ponciello puso en ella todas las voces: una soprano spinto con tonos dramáticos, un tenor spinto, que canta con estilo verista, la mezzosoprano, un bajo, una contralto que debe llegar a notas muy altas y por último, un barítono.

Aconsejo al público que se abandone en la deliciosa música de Ponciello, por el dúo de soprano y contralto que recuerda al de Norma y Adalgisa o el quinteto con el coro detrás. Hay que cerrar los ojos en el momento del aria de tenor de comienzo del acto segundo “Celo e mare” así como el aria final de la Gioconda “Suicidio” que recuerda un momento de la Tosca ante el barón Scarpia con un resultado diferente o el aria final “Vo’ farmi più gaia…” y volver a abrir los ojos para deleitarse con la muy conocida “Danza de las horas” interpretada per un magnífico cuerpo de baile.

Todas las voces son de una gran exigencia vocal: Ekaterina Semenchuk, esplendidísima Gioconda, con una voz casi inhumana, Varduhi Abrahamyan es Laura la mezzosoprano, la esposa del Duque Alvise Badoero, enamorada y correspondida de Enzo Grimald, príncipe de Santafior, exiliado de Venecia por razones políticas, John Relyea es el Duque, un papel de bajo el cual con una voz profunda suelta la rabia para vengar la infidelidad de su mujer, Violeta Urmana es la contralto, una mujer ciega, madre de Gioconda, Martin Muehle es Enzo Grimaldo, el tenor que comentábamos con un timbre brillante y un buen control del fiato i el barítono es Àngel Òdena con una voz impresionante y una interpretación maravillosa. Es el malo, el espía de la Inquisición que complica el drama porque desea a Gioconda y hace lo que sea para poseerla. La dirección musical va a cargo de Daniel Oren.

El coro es también uno de los grandes protagonistas de esta ópera ya que está prácticamente en todas las escenas. Es la voz del pueblo, el narrador, la gente que cuenta o responde. Es la gente que va de fiesta, que celebra. Hay niños también corriendo por la piazza ducale. El Coro del Gran Teatro del Liceo dirigido por Pablo Assante y el Coro Infantil del Orfeó Català cuya directora es Glòria Coma i Pedrals han hecho una demostración de maestría musical.

Romain Gilbert ha recreado la Venezia del siglo XVII, oscura y opresiva muy diferente a la que se representó en el Liceu en 2019, cuyo director de escena y escenógrafo fue Pier Luigi Pizzi. Aquel era un montaje de estética elegante y clásica alejada de la oscuridad que ha creado Gilbert aunque la barca que se desliza por el escenario no podía faltar en ninguna de las dos versiones.

Es una ópera completa en la que no falta detalle. Además de los cantantes solistas, el coro i el cuerpo de bailarines/bailarinas, por el escenario van desfilando figurantes, tres acróbatas, un arlecchino, una colombina. Todo se mueve con precisión y gran preciosismo. Un delicia de ópera. No se la pierdan.

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