Miquel Mas Fiol ha hecho una adaptación de la novela homónima de Guillem Frontera. Els carnissers son aquellos mallorquines nuevos ricos que, habiendo hecho dinero con negocios de turismo parecen moscas verdes, cuervos hambrientos que huelen la carne muerta de aquellos mallorquines de linaje que han tenido que vender posesiones por la devaluación. Frontera hace una descripción dura, una crítica mordaz a todo aquello que se ha perdido por la ambición y el dinero fácil.
Los dueños de la finca de Son Puig-gros la han vendido a uno de sus trabajadores que se ha enriquecido de repente con la compra de terrenos no valorados y la construcción de hoteles. Para celebrarlo hacen una cena a la que están invitados la familia y los antiguos dueños. Las diferencias de clase social se dejan ver enseguida, las reformas de mal gusto de la finca ponen en evidencia el pasado de los nuevos propietarios que habían cuidado a los cerdos de los señores. Me recuerda un dicho muy utilizado en Cataluña “de porc i de senyor se n’ha de venir de mena”(de cerdo y de señor se tiene que venir por naturaleza). Como en El auca del señor Esteve, la figura del “nuevo rico” queda ridiculizada por la obsesión de lo que dirán sin poder esconder la ignorancia, la superficialidad y la falta de categoría y posición social. Sin embargo, en Mallorca tiene connotaciones más profundas y dolorosas por la pérdida de identidad de la isla.
Mas Fiol, conocedor profundo de las transformaciones que ha vivido Mallorca, adapta esta novela de Guillem Frontera y la dirige con un tono socarrón y alocado porque él mismo está reñido con la seriedad y porque seguramente llegará mejor al público haciéndole participar con copas de cava en la fiesta y rompiendo todas las paredes del escenario.
Mas Fiol, como ya vimos en la trilogía La condición milenial utiliza el recurso de la teatralidad dentro del teatro, estando él presente en el patio de butacas y dejando que los actores y la actriz interrumpan la obra para preguntarle algo o participando cuando se lo piden e interaccionando con ellos.
Catalina Florit, Xavi Frau y Lluís Fabré son los magníficos intérpretes que van haciendo los diferentes papeles de las dos familias. La tensión se va acumulando entre los padres y entre los hijos de ambas familias. La diferencia de comportamiento es clara. Los papeles se reproducen. La tragedia es inevitable.
