Camino a la Meca está inspirada en la vida de Helen Martins, una artista que se rebeló frente a cualquier imposición y buscó la libertad en una época y un lugar en el que las mujeres eran seres prácticamente invisibles.
Lola Herrera interpreta a Helen y todo comienza con la llegada a su casa de Elsa Barlow (Natalia Dicenta), una mujer más joven que aparece turbada por el contenido de la última carta que ha recibido de Helen. La profunda amistad que las une da paso a una conversación sincera, en la que ambas desnudan sus sentimientos y muestran sus inquietudes. La complicidad entre las dos actrices (madre e hija en la vida real) se refleja durante toda la obra. Sus interpretaciones brillan por su verdad escénica y el público agradece esa profesionalidad. Al otro lado de la balanza está el pastor Marius (Carlos Olalla) el hombre que ha conseguido su lugar en ese escondido lugar de la tierra pero que no consigue acercarse como quisiera a Helen.
El director Athol Fugard juega con a los tres personajes que se mueven entre objetos curiosos e inútiles, que reflejan la peculiar vida de Helen. Los diálogos, a veces impactantes y otras cargados de melancolía, resuelven situaciones y siembran incertidumbres, como la vida misma.
