Kellylandia, el mundo de Kellys, puede parecer una crónica de reivindicaciones y lo es, pero también es un relato sobre los afectos y las complicidades, y sobre los sueños que se pueden hacer realidad, o no.
Sinopsis
Uno de los oficios más feminizados en el planeta es, sin duda, el de las trabajadoras de los hoteles, el de las que realizan el trabajo sucio, es decir, el de las que limpian. En muchos lugares se las conoce como en las “Kellys” porque son las “Ke-li-mpian” las habitaciones de los hoteles. Sólo nos acordamos de ellas cuando echamos de menos una toalla o el frasco del champú en la habitación que hemos alquilado por uno o varios días pero que consideramos que nos pertenece y donde queremos que todo esté en orden y sobre todo limpia. Y normalmente es así y no por arte de magia, sino como resultado de un trabajo duro, cuidadoso y nada agradecido. Ésta es la breve pero intensa historia de dos de estas mujeres que coinciden en el tiempo y en el lugar, es decir, en un hotel, donde, entre habitación y habitación para ordenar y limpiar, se cuentan sus penas y alegrías personales y las muchas penas y pocas alegrías de su oficio. Pero sobre todo se explican lo que las ilusiona y que les da cada mañana la fuerza necesaria para levantarse de su cama para ir a hacer otras. Y el suyo, probablemente, cuando vuelvan a casa, todavía estará por hacer.
