La Europa apática

Síndrome de gel

Síndrome de gel
10/04/2022

Clàudia Cedó y Mohamad Bitari firman un texto que pone la atención en un problema poco conocido entre nosotros pero que ya tiene más de veinte años: el síndrome de resignación. Esta extraña y misteriosa enfermedad empezó en Suecia hacia finales de la década de los noventa. Afecta a niños y niñas refugiados, que al cabo de un tiempo de estar en un nuevo país de acogida caen en una especie de letargo o apatía, dejando de hablar, de comer e incluso de moverse. En aquel momento, y solo en el país escandinavo, se registraron más de 400 casos. Ahora hace unos pocos años se han encontrado casos nuevos en otros países que también tienen una larga cuota de refugiados.

La obra explica la historia de dos hermanas -recuerdo de las niñas que fueron tristemente conocidas por la foto ganadora del World Press Photo- que junto con su madre han huido de la guerra de Irak. Pero en realidad lo que nos quiere denunciar el texto es la actitud de la Europa dormida y también apática que ve un problema grave y no sabe cómo resolverlo, a pesar de las buenas intenciones y el trabajo de algunos profesionales concienciados. Síndrome de gel sigue precisamente el trabajo de una doctora recientemente jubilada y una trabajadora social (excelentes Muntsa Alcañiz y Judit Farrés) que quieren ayudar a las niñas, a pesar de encontrarse con impedimentos legales, intereses políticos y una incomprensión burocrática generalizada.

El montaje de Xicu Masó y también el texto de Cedó han querido retratar con detalle el ambiente hospitalario, y bien es verdad que lo consiguen… a pesar de que quizás el resultado encorseta en exceso una historia que parece que quiere alzar el vuelo -igual que lo hacía Una gossa en un descampat– y que en cambio se queda anclada en la explicación de la enfermedad y su proceso. Entiendo que cuando se trata un tema tan poco conocido por el público se puede caer en ciertas estructuras, pero esto no ha impedido que se introdujeran otros temas como el racismo, el machismo o la lucha de poder. Temas importantes que afectan a personajes secundarios y que a veces refuerzan la trama, pero en otros momentos la diversifican sin demasiado sentido.

En resumen, un montaje necesario y bien producido que acaba explicando aquello que pretendía y que pone el foco -quizás con una pizca de paternalismo- sobre una situación muy grave.

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