Poe, el cabaret macabre: El retorno de un clásico

Poe, el cabaret macabre
2/12/2018

Esenciales y rarezas. Tomo prestado el título de uno de los discos de Lax’n’busto porque se corresponde perfectamente para describir Poe, el cabaret macabro. Cada cultura tiene unos clásicos y el teatro musical catalán moderno debe mucho a los primeros musicales de Dagoll Dagom. Títulos como Antaviana (1978, 1985), La nit de Sant Joan (1981, 2010), el Mikado (1986, 2005), T’odio amor meu (1995), Els Pirates (1997) o el mismo Poe (2002) se han convertido en musicales de culto en el imaginario colectivo. Y digo de culto porque pese a no haber sido grandes éxitos comerciales, han servido para ir reuniendo público en torno al teatro cantado y han permitido la evolución en la técnica y en el savoir faire que nos ha llevado a los musicales actuales. Ahora tenemos, por tanto, la oportunidad de ver uno de estos clásicos y no hay que desaprovecharla.

Buenas canciones y bien interpretadas. Este musical sería, por melodías y temática, nuestro equivalente al Fantasma de la Ópera: melodías dulces y aparentemente sencillas que envuelven una historia de temática más bien tétrica, con una protagonista femenina frágil que es disputada por dos amores masculinos.

El montaje. La nueva puesta en escena, de la compañía Gataro, incorpora a la obra un elemento cómico y de cabaret que le da un toque completamente diferente: de una obra oscura pasamos a una intercalación de gags cómicos entre las piezas. Personalmente me parece que ya tenemos muchas obras de jiji jaja ​​como para tener que convertir una tragedia en una comedia (me parece que es bajar el nivel), pero algunos de los gags están bien encontrados y en general el público se reía mucho. Entiendo que la intención del director era hacer una reinterpretación del original que le aportara frescura y un punto de frivolidad, así que objetivo conseguido.

En resumen, una oportunidad única de ver una obra que es una rareza dentro de la trayectoria del teatro catalán y una joya que no deberían perderse porque seguramente será difícil de volverla a encontrar próximamente en los escenarios catalanes.

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